No llores más por mí, me dijo un día al ver tanto rencor en mi mirada,
sus manos se acercaron a las mías y tocaron el fondo de mi alma.
Después la tempestad, luego la calma que puso fin de nuevo a mis tristezas, hicimos el amor bajo la luna y me lleno de sueños la cabeza.
Pasó otras siete lunas a mi lado, pero luego volvió a partirme el alma,
no pude perdonarlo por desdicha, y decidí de golpe, por mi bien olvidarlo.
Ahora sin su amor vivo tranquila, mas no puedo evitar a veces recordarlo, mi cuerpo aun extraña sus caricias, pero nunca podré dejar de amarlo.
Colaboración de:Monica A. Robles
|