Ni
en mis sueños ni en los más profundos, los más cálidos,
los más serenos ni en aquellos llenos de anciedad jamás
te hubiera imaginado.
Ni en mis sueños,
y mucho menos fuera de ellos, habría podido dibujarte, dibujar
la inocencia, la belleza y todo lo maravilloso que expresa
tu rostro.
Ni en mis sueños,
sueños de conquista, de búsqueda, tan llenos de sentimiento
de esa necesidad de amar... te.
Ni en mis sueños,
que ahora he de reconocer ¡cuán limitados eran! habían tenido
la capacidad de advertirme algún día tu presencia.
Ni en mis sueños
pero sí en la realidad pude tener la fortuna de conocerte,
de perderme en tus ojos y robarme algo de tí para soñar.
Ahora me he dado
cuenta que quien le hacía falta a mis sueños, eras tú, era
tu sonrisa y que a partir de hoy no voy a dejar de soñarte,
ni voy a cesar por alcanzarte para demostrarte lo valioso
que fue el encontrarte.
Si bien los sueños
a veces se hacen realidad, déjame soñar mi vida contigo
porque quiero ser más que un amigo déjame soñar. Colaboración de:Carlos Reyes Zenteno
|