Sabes, te admiro profundamente. Reconozco tus virtudes y te agradezco que las compartas conmigo. Soy tu admirador número uno y te regalo una delicada flor, una rosa de color rosa tenue.
Te miro
Te miro y te admiro
tu rostro al dormir.
Te siento perfecta,
te veo reír.
Te miro y te admiro
me siento feliz.
Tu boca rosada
se entrega ante mí.
Tus mejillas rojas
me miran gentil.
Tu rostro entre sombras
se siente febril.
Y tú no me sientes
pero estoy aquí;
velando tus sueños,
cuidándote así.
Eduardo Sebastianelli
|