Muy pronto amanecerá y se acabará
esta noche......y puede que si me voy a la cama, cuando despierte, no recuerde
nada de ti, y tú seas tan sólo un sueño de tantos como
se tienen en la vida. Que al despertar, al incómodo despertar, se
diluyan los recuerdos de ti entre bostezos, y camino de la ducha se me olviden
tus besos y tus "te quiero" y no haya nada que limpiar en mi cuerpo de una
noche de amor entre nosotros bajo el torrente de la lluvia
matutina.
Velando tu recuerdo esta noche, quedo apurando los
minutos. Velando un amor de relámpago. Fugaz como viaje de fin de
semana.
Un amor que nada tiene que ver con la razón
pero que mucho le debe a la soledad que en estos momentos me tiene decaída.
Una soledad que me hace abrirte los brazos de par en par. Que deshace las
sábanas en la cama de mi alma para que te acuestes tú, ya que
te abrazo inquieta, esperanzadamente, por que vengas a mi vida de esta forma
tan inesperada para llevarme lejos de ella por fin, aunque sea en la distancia
y entre sueños.
¡Ah, noche burlesca que confundes sentimientos
y en tu seno desconciertas mi corazón y me turbas!
No quieras ganarme, noche, la razón, que
es un bien que no debo perder en este encuentro.
No quieras quitarme lo poco que atesoro, mira que
es poco para ti y mucho para mí en este desafío en el que me
aventuro...
¿Cómo pedirle consejo a la Luna?
¿Cómo hacer que la sabia madre de la noche, que se amolda a periodos
de tiempo y estaciones mostrando la faz más conveniente, que ha vivido
tantos crepúsculos, ya de esta vieja Tierra se preocupe de mí
en este instante de vacilación?
¿Qué puedo decirle de ese amor que me
ha asaltado por los caminos que seguía noches atrás, como una
bandolera? ¿Pero es que se puede robar sin quitar nada?
Dime Madre Luna, tú que viste amores en tu
vientre nacer como estrellas fugaces.
¿Habrá noches de primavera y de verano
en nuestra cama? Mira que te pido una respuesta sincera como a una madre
corresponde considerar para su hijo. Mira que mi duda es enorme como lo es
el espacio en que estás suspendida. Y la distancia que a él
y a mí nos separa es casi tan interminable como la que hay entre tú
y yo.
¿No me contestas? ¿Qué farfullas
sobre la madrugada? ¿Es cierto que desconoces las verdades que el día
con toda su luz se encarga de desvelar? Hablaré entonces con mi amor.
Le diré a mi amor que todo es poco para mí en estos días
desde que lo conozco. Que hay una contradictoria corriente sanguínea
envenenada de amor que me invade cada célula propagando la terrible
enfermedad para la que tan sólo existe su antídoto. Voy a decirle
a mi amor que moriré de un instante a otro en sus brazos si no puedo
lidiar pronto de sus labios la milagrosa medicina que apacigua los arrebatadores
síntomas que muestra mi enfermedad. Que quizás sea mañana,
o pasado... Que haré un esfuerzo, enferma como estoy, para seguir
velando.
O quizás deba dormir ya, después de
todo, para curarme en vez de permanecer despierta en este sueño.
Quizás despierte de pronto amnésica de ti, amor, con los primeros
rayos de esta mañana que llega a lo lejos por los campos. Y
mirándome al espejo, tan sólo me vea asaltada por la duda de
qué es lo que he soñado durante la noche. Si la vida es el
sueño de la razón como dijo el poeta:
¿Qué peligro hay después de todo
en dormir? Que no temo a los sueños. Que son los sueños como
vidas aparte dentro de otras vidas y en otras vidas se reencarnará
el amor que he estado velando...
Pues muy pronto
amanecerá y se acabará esta noche. Colaboración de:Lolis
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